La OTAN ha llevado su sistema experimental GANDALF de detección de interferencias GNSS desde las pruebas controladas hasta operaciones marítimas y aéreas reales, dando un nuevo paso hacia la capacidad de las fuerzas militares para identificar no solo cuándo se está interrumpiendo la navegación por satélite, sino también potencialmente de dónde procede esa interferencia.
La Agencia de Comunicaciones e Información de la OTAN, o NCIA, realizó las últimas pruebas de GANDALF-4 en Finlandia entre el 6 y el 9 de julio de 2026, en colaboración con la Guardia Fronteriza Finlandesa y las Fuerzas de Defensa de Finlandia.
El sistema fue instalado a bordo del buque de patrulla marítima Turva de la Guardia Fronteriza Finlandesa y en un helicóptero H215 Super Puma, lo que permitió a los ingenieros evaluar su rendimiento en condiciones considerablemente más complejas que las de un laboratorio estacionario.
GANDALF rastrea interferencias GNSS
GANDALF significa Ground-based Asset designed and built by NCIA for Direction and Location Finding.
Desarrollado por especialistas del Centro Conjunto de Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento de la NCIA, el sensor experimental está diseñado para detectar, clasificar y localizar fuentes de interferencia que afectan a las señales de los sistemas globales de navegación por satélite.
Esta diferencia es importante.
La monitorización convencional de GNSS puede indicar que el GPS u otro servicio de navegación por satélite ha dejado de ser fiable. GANDALF se está desarrollando para ofrecer mucha más información sobre la propia interferencia, incluidas sus características y, potencialmente, la dirección o ubicación del transmisor responsable.
El sistema está dirigido específicamente a amenazas como la interferencia y la suplantación de señales GNSS. El jamming satura las extremadamente débiles señales procedentes de los satélites de navegación, mientras que el spoofing intenta engañar al receptor mediante señales falsas de navegación capaces de generar una posición incorrecta.
Para las fuerzas militares, la navegación comercial y la aviación, el segundo escenario puede ser especialmente problemático porque el sistema de navegación puede seguir funcionando mientras proporciona información engañosa.
Según la NCIA, las últimas pruebas realizadas en Finlandia generaron nuevos datos operativos que se utilizarán para validar resultados anteriores y seguir perfeccionando el sistema.
Las pruebas pasan a barcos y aeronaves
La campaña de julio representa una transición importante dentro del programa de desarrollo de GANDALF.
La NCIA y la Agencia de Apoyo y Adquisiciones de la OTAN ya habían probado anteriormente GANDALF-4 en instalaciones especializadas y controladas. En 2025, la tecnología también fue sometida a pruebas de vuelo a bordo de un helicóptero NH90 de las Fuerzas de Defensa de Finlandia.
Instalar el equipo en el Turva y en un H215 introduce un entorno operativo mucho menos predecible.
Un buque en movimiento implica cambios constantes de rumbo, geometría de las antenas, reflejos sobre la superficie del mar y otras fuentes de complejidad electromagnética. Una plataforma aérea añade además variaciones de velocidad, altitud, orientación y una relación que cambia rápidamente entre el sensor y una posible fuente de interferencia.
Estas condiciones son relevantes si la OTAN quiere que la tecnología haga algo más que emitir una alerta cuando el GPS deja de funcionar.
Un sistema operativo realmente útil debe ayudar a determinar qué tipo de interferencia se está produciendo y de dónde procede mientras la propia plataforma receptora está en movimiento.
Se trata de un problema considerablemente más complejo.
Prueban una antena contra interferencias
La NCIA también aprovechó la campaña finlandesa para evaluar su tecnología más reciente de antena de patrón de recepción controlado.
Los sistemas CRPA utilizan múltiples elementos de antena y técnicas de procesamiento de señales para controlar la dirección desde la que un receptor GNSS acepta señales. Las interferencias procedentes de una dirección concreta pueden ser atenuadas mientras las señales legítimas de los satélites siguen estando disponibles.
En términos prácticos, ambas tecnologías abordan dos aspectos distintos del mismo problema.
GANDALF está diseñado para mejorar el conocimiento de la situación mediante la detección y localización de interferencias. La tecnología CRPA pretende ayudar al receptor de navegación a seguir funcionando a pesar de esas interferencias. La NCIA está evaluando ambas soluciones como componentes complementarios de una arquitectura de navegación más resistente.
El jamming GPS se convierte en un problema operativo
La importancia del proyecto va más allá del propio hardware de GANDALF.
Originalmente, GNSS se consideraba principalmente una tecnología de posicionamiento. Sin embargo, la infraestructura militar y civil moderna lo ha convertido en algo mucho más amplio.
Las señales de navegación por satélite proporcionan posicionamiento, navegación y sincronización precisa a aeronaves, barcos, drones, redes de telecomunicaciones y numerosos sistemas automatizados. A medida que ha aumentado la dependencia de GNSS, la interrupción deliberada de estas señales se ha vuelto cada vez más relevante.
Esto está cambiando las prioridades de ingeniería.
El objetivo ya no puede limitarse a fabricar un receptor con mayor precisión de posicionamiento. Los sistemas de navegación del futuro necesitarán cada vez más determinar cuándo los datos GNSS dejan de ser fiables, resistir las interferencias cuando sea posible y proporcionar a los operadores información sobre las amenazas electromagnéticas presentes en su entorno.
Eso convierte la detección de interferencias en una herramienta de conocimiento de la situación y no simplemente en una función de navegación.
Por qué GANDALF es importante
El aspecto más interesante de GANDALF no es que la OTAN haya construido otro detector de interferencias GPS. Ya existen distintos tipos de equipos capaces de reconocer interferencias.
El avance más relevante es el intento de combinar detección, clasificación y geolocalización en un sensor operativo capaz de funcionar desde plataformas en movimiento.
Saber que el GPS está siendo interferido indica al operador que existe un problema.
Saber qué tipo de señal está provocando la interrupción y aproximadamente dónde se encuentra su origen proporciona un nivel de información completamente diferente.
En el futuro, esos datos podrían compartirse entre aeronaves, barcos, sistemas no tripulados y unidades terrestres, permitiendo que múltiples sensores construyan en tiempo real una imagen de la interferencia GNSS en una zona operativa mucho más amplia.
También existe una tendencia tecnológica más amplia detrás del programa. La resiliencia de la navegación se está alejando gradualmente de la idea de encontrar un único sustituto del GPS. En su lugar, los sistemas militares y de alta fiabilidad probablemente combinarán recepción GNSS protegida, monitorización de interferencias, navegación inercial, posicionamiento basado en terreno o visión, señales de oportunidad y otras tecnologías de posicionamiento.
Dentro de esa arquitectura, un sistema como GANDALF podría resultar importante no porque sustituya a GNSS, sino porque indique al resto del sistema de navegación cuándo los datos GNSS siguen siendo fiables.
A largo plazo, esa capacidad podría resultar más valiosa que otra mejora incremental de la precisión de posicionamiento.
Sobre la NCIA
La Agencia de Comunicaciones e Información de la OTAN es el principal proveedor de sistemas de comunicaciones e información de la Alianza y una de las organizaciones clave responsables de ofrecer capacidades digitales, de ciberseguridad y de mando y control.
Su trabajo abarca comunicaciones seguras, ciberseguridad, comunicaciones por satélite, vigilancia, infraestructura, software y tecnología operacional.
La NCIA opera en aproximadamente 30 instalaciones de la OTAN, mientras que su NATO Integrated Mission Services Centre cuenta por sí solo con más de 300 empleados, opera desde 15 ubicaciones y genera más de 52 millones de euros en ingresos operativos.
La Agencia también está realizando importantes inversiones en tecnologías de futuro. Su estrategia tecnológica abarca seis grandes áreas, entre ellas tecnologías cuánticas, espacio, redes de nueva generación, ciberseguridad y explotación de datos, respaldadas por 17 iniciativas estratégicas. La NCI Academy formó a 7.022 estudiantes en 2024, una cifra que refleja la escala del papel tecnológico de la NCIA dentro de la OTAN.




