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SpaceX Asks FCC to Block Viasat-3

SpaceX pide a la FCC bloquear el Viasat-3 F2 por preocupaciones sobre interferencias con Starlink

SpaceX está pidiendo a la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos que reconsidere el acceso al mercado estadounidense concedido al nuevo satélite ViaSat-3 F2 de Viasat, argumentando que esta nave geoestacionaria de alta capacidad podría generar interferencias significativas con las operaciones de Starlink en determinadas partes del espectro de banda Ka.

La disputa surge justo cuando Viasat se prepara para poner ViaSat-3 F2 en servicio comercial sobre las Américas. SpaceX sostiene que Viasat no ha completado la coordinación necesaria para operar en un espectro que también es utilizado intensamente por sistemas satelitales no geoestacionarios de nueva generación.

En el centro de la disputa se encuentran la banda de enlace descendente de 18,8 a 19,3 GHz y la banda de enlace ascendente de 28,6 a 29,1 GHz.

Estas frecuencias son especialmente importantes porque son utilizadas por redes de banda ancha NGSO, incluida Starlink. SpaceX cuenta con autorización de la FCC para las operaciones de Starlink en estas partes de la banda Ka, y los registros de la FCC confirman que la empresa opera infraestructura de estaciones gateway utilizando los mismos rangos de frecuencia.

SpaceX cuestiona la aprobación de ViaSat-3 F2

SpaceX presentó una petición solicitando a la FCC que reconsidere la autorización que permite a ViaSat-3 F2 prestar servicios en el mercado estadounidense.

La compañía sostiene que Viasat no ha alcanzado un acuerdo de coordinación con SpaceX y que, por tanto, no debería permitírsele iniciar operaciones comerciales en las bandas de frecuencia en disputa donde los sistemas NGSO tienen prioridad.

Según se informa, la autorización de la FCC exige que Viasat coordine sus operaciones con los operadores NGSO afectados o demuestre que su sistema puede funcionar sin causar interferencias inaceptables.

Esta distinción es importante. SpaceX no está intentando impedir por completo que ViaSat-3 F2 opere. La disputa se centra en determinadas partes de la banda Ka donde las redes GEO y NGSO podrían transmitir simultáneamente.

SpaceX afirma que Viasat ha tenido años para resolver esta cuestión, pero hasta ahora no ha alcanzado un acuerdo.

Riesgo de interferencias en banda Ka

ViaSat-3 F2 y Starlink representan dos arquitecturas satelitales muy diferentes.

Starlink está formado por miles de satélites que operan en órbita terrestre baja, mientras que ViaSat-3 F2 es una nave geoestacionaria situada aproximadamente a 22.000 millas sobre la Tierra.

A pesar de la diferencia de altitud, ambos sistemas pueden utilizar frecuencias de radio superpuestas.

Esto crea un problema de coordinación más que una simple cuestión sobre quién tiene derecho a utilizar una determinada parte del espectro.

Un satélite geoestacionario permanece prácticamente inmóvil con respecto a un terminal terrestre. Los satélites Starlink se desplazan continuamente por el cielo, lo que significa que la geometría entre los terminales Starlink, los satélites y una nave GEO cambia constantemente.

En determinadas configuraciones geométricas, las señales destinadas a una red pueden aumentar potencialmente el nivel de ruido en los receptores pertenecientes a otra red.

SpaceX afirma que el propio análisis técnico de Viasat indica que las interferencias podrían afectar a las operaciones de Starlink en el rango de 18,8 a 19,3 GHz aproximadamente un tercio del tiempo bajo las condiciones modelizadas.

Se trata de una afirmación importante. Sin embargo, no debe interpretarse como que un tercio de los clientes de Starlink perdería automáticamente el servicio. El modelado de interferencias depende en gran medida de la orientación de las antenas, los niveles de potencia, la ubicación geográfica, la carga de la red y las técnicas de mitigación.

En última instancia, la FCC tendrá que determinar si las interferencias modelizadas superan los límites regulatorios aceptables y si las restricciones operativas pueden resolver el problema.

Coordinación de espectro GEO y NGSO

La disputa también pone de manifiesto un problema más amplio al que se enfrenta la banda ancha satelital.

Los operadores GEO tradicionales desarrollaron durante décadas sus redes en torno a un número relativamente reducido de satélites extremadamente potentes situados en posiciones orbitales previsibles.

Las constelaciones de banda ancha LEO han cambiado por completo esa arquitectura.

Miles de satélites en movimiento reutilizan ahora el espectro mediante enormes cantidades de haces estrechos, estaciones gateway y terminales de usuario. Esto mejora la capacidad, pero también hace que la coordinación de frecuencias sea considerablemente más compleja.

La FCC ya ha impuesto amplios requisitos de coordinación a los propios operadores NGSO. En autorizaciones anteriores de Starlink, SpaceX también ha tenido que coordinar determinadas operaciones en banda Ka con sistemas federales y otros operadores satelitales.

Por tanto, no se trata simplemente de que SpaceX reclame derechos exclusivos sobre el espectro.

Tanto los operadores GEO como los NGSO funcionan dentro de marcos regulatorios diseñados para permitir el uso compartido del espectro y, al mismo tiempo, evitar interferencias perjudiciales.

La cuestión es si ViaSat-3 F2 puede cumplir estos requisitos sin degradar de forma significativa el funcionamiento de Starlink u otros sistemas NGSO.

Amazon plantea preocupaciones similares

SpaceX no es el único operador NGSO que cuestiona el enfoque de Viasat.

El proyecto de banda ancha satelital Amazon Leo también ha expresado preocupaciones ante la FCC sobre la forma en que ViaSat-3 F2 operaría en espectro asignado a sistemas NGSO.

Esto es importante porque convierte la disputa en algo más amplio que la rivalidad comercial de larga duración entre SpaceX y Viasat.

Si varios operadores NGSO concluyen de forma independiente que los parámetros operativos propuestos por Viasat generan interferencias inaceptables, la FCC podría exigir demostraciones técnicas adicionales, restricciones operativas o acuerdos de coordinación antes de permitir el uso comercial completo de esas bandas.

ViaSat-3 F2 todavía podría operar utilizando otras frecuencias autorizadas incluso si el acceso a las partes disputadas de la banda Ka se retrasa o queda restringido.

ViaSat-3 F2 apunta a una banda ancha más rápida

Para Viasat, el momento es especialmente importante.

ViaSat-3 F2 está diseñado para aportar capacidad adicional de banda ancha en las Américas y se espera que permita velocidades de internet superiores a 100 Mbps en determinadas aplicaciones.

El satélite también tiene una importancia estratégica porque el negocio tradicional de banda ancha satelital residencial de Viasat en Estados Unidos se encuentra bajo una fuerte presión por parte de Starlink.

Viasat informó de aproximadamente 130.000 suscriptores de banda ancha fija en Estados Unidos a 31 de marzo de 2026, con ingresos mensuales medios por usuario de unos 113 dólares.

En comparación, SpaceX informó de 8,9 millones de suscriptores de Starlink en todo el mundo durante el primer trimestre de 2026, lo que demuestra la rapidez con la que el equilibrio competitivo de la banda ancha satelital se ha desplazado hacia las constelaciones LEO.

ViaSat-3 F2 llega, por tanto, en un momento importante para la compañía.

La capacidad adicional podría permitir a Viasat mejorar el rendimiento de la banda ancha, ampliar sus servicios de aviación y movilidad y utilizar su espectro de forma más eficiente en América del Norte y América del Sur.

Pero esa capacidad pierde una parte importante de su valor si determinadas frecuencias operativas clave continúan sujetas a restricciones regulatorias.

Qué podría decidir la FCC

La FCC dispone de varias opciones.

Podría rechazar la petición de SpaceX y permitir que Viasat continúe operando bajo la autorización actual. También podría exigir pruebas técnicas adicionales que demuestren niveles de interferencia aceptables. Otra posibilidad sería limitar las operaciones en determinados rangos de frecuencia hasta que se completen los acuerdos de coordinación.

Una prohibición completa del acceso de ViaSat-3 F2 al mercado estadounidense parece menos probable que la imposición de restricciones específicas sobre el espectro, ya que la disputa afecta a determinadas bandas de frecuencia y no a toda la carga útil de comunicaciones del satélite.

Por tanto, el riesgo más realista para Viasat no es que el satélite quede inutilizado, sino que una parte de su capacidad de espectro prevista quede temporalmente indisponible en Estados Unidos.

Para un satélite de banda ancha de alta capacidad, esto seguiría teniendo una importancia comercial considerable.

Análisis del sector

La presentación de SpaceX no debería descartarse simplemente como otro intento competitivo de frenar a un rival.

El problema técnico es legítimo.

El espectro de banda Ka está cada vez más congestionado, y la rápida expansión de las constelaciones LEO significa que los operadores GEO ya no pueden asumir que los métodos tradicionales de coordinación serán suficientes.

Al mismo tiempo, la posición de SpaceX merece el mismo nivel de escrutinio que la de Viasat. Starlink se ha convertido en uno de los mayores usuarios de espectro satelital del mundo, y la protección regulatoria no puede convertir de facto un espectro compartido en un recurso privado para la constelación que logró crecer primero.

Por ello, la FCC debe encontrar un equilibrio cuidadoso.

Si Viasat no puede demostrar que ViaSat-3 F2 puede operar sin causar interferencias perjudiciales en las bandas donde los sistemas NGSO tienen prioridad, las restricciones estarían justificadas. Pero si las medidas técnicas de mitigación pueden reducir las interferencias hasta niveles aceptables, sería difícil justificar la expulsión completa de un operador GEO de un espectro técnicamente utilizable.

La importancia de este caso va mucho más allá de estas dos compañías.

La banda ancha satelital está avanzando hacia un entorno en el que redes GEO, MEO, LEO y, con el tiempo, sistemas direct-to-device competirán por partes superpuestas del espectro. La coordinación de frecuencias será cada vez tan importante para los operadores satelitales como la propia capacidad de sus naves espaciales.

ViaSat-3 F2 podría convertirse en una de las primeras grandes pruebas de cómo los reguladores estadounidenses pretenden gestionar esta nueva realidad.

Sobre Viasat

Viasat, Inc. es una empresa estadounidense de comunicaciones satelitales con sede en Carlsbad, California, que cotiza en el Nasdaq bajo el símbolo VSAT.

La compañía opera negocios de conectividad satelital en aviación comercial, comunicaciones marítimas, servicios satelitales gubernamentales, banda ancha residencial y empresarial y comunicaciones de defensa. Su presencia global aumentó considerablemente tras la adquisición de Inmarsat.

Viasat generó 4.640 millones de dólares en ingresos totales durante el ejercicio fiscal 2026, frente a aproximadamente 4.520 millones de dólares un año antes. Los ingresos por servicios representaron alrededor de 3.270 millones de dólares del total.

Dentro de su segmento Communications Services, los ingresos del ejercicio fiscal 2026 incluyeron aproximadamente 1.190 millones de dólares procedentes de servicios de aviación, 795 millones de dólares de comunicaciones satelitales gubernamentales, 463 millones de dólares de servicios marítimos y 608 millones de dólares de servicios fijos y otros servicios.

A 31 de marzo de 2026, Viasat informó de aproximadamente 13.200 embarcaciones que utilizaban sus servicios de comunicaciones marítimas en banda Ka y alrededor de 130.000 suscriptores de banda ancha fija en Estados Unidos.