Xona Space Systems ha recibido una autorización condicional de la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos para transmitir señales comerciales de posicionamiento, navegación y sincronización desde su futura constelación Pulsar, eliminando uno de los mayores obstáculos regulatorios para esta red privada de navegación por satélite.
La autorización amplía el permiso operativo concedido anteriormente al satélite de demostración Pulsar-0 de la compañía y permite a Xona transmitir señales de navegación propias desde una constelación de más de 250 satélites en órbita terrestre baja.
Xona describe la decisión como el último gran hito regulatorio necesario para pasar de una demostración en órbita al despliegue a gran escala de Pulsar. La arquitectura actual de la red contempla 258 pequeños satélites operando a una altitud aproximada de 1.080 kilómetros.
Señales Pulsar cerca de las frecuencias GPS
La autorización de la FCC permite a los satélites Pulsar transmitir en espectro de banda L adyacente a las frecuencias utilizadas por las señales GPS L1 y L5.
Pulsar no retransmitirá datos GPS ni operará directamente dentro de los canales GPS. En su lugar, Xona ha desarrollado señales independientes X1 y X5 con una modulación personalizada, diseñada para coexistir con GPS, equipos de navegación aérea y otros sistemas que operan dentro del entorno altamente regulado de la banda L.
Esta diferencia es fundamental. Xona no está desarrollando un servicio de corrección dependiente de mediciones GPS. Pulsar está diseñado como una fuente independiente de datos de posicionamiento y tiempo que puede complementar los sistemas globales de navegación por satélite existentes o proporcionar una alternativa cuando las señales convencionales sean débiles, estén interferidas, sean objeto de spoofing o no estén disponibles.
Según Xona, los receptores GNSS compatibles podrían admitir Pulsar mediante modificaciones de firmware o software, sin necesidad de utilizar una plataforma de hardware completamente nueva. El sistema está siendo diseñado para receptores que ya son compatibles con las bandas de frecuencia L1 y L5.
Señales de navegación LEO más potentes
La principal ventaja técnica de Pulsar proviene de su altitud orbital.
Los satélites GPS operan en órbita terrestre media, aproximadamente a 20.200 kilómetros sobre la Tierra. Los satélites de Xona funcionarán a unos 1.080 kilómetros, lo que los situará casi 20 veces más cerca de los usuarios en tierra.
Esta menor distancia de transmisión permitirá a Pulsar ofrecer una potencia de señal recibida hasta 100 veces superior a la señal GPS L1 C/A, según la compañía. Xona indica un nivel máximo de señal recibida de aproximadamente menos 136 dBW.
Las señales más potentes podrían mejorar la disponibilidad en entornos donde el rendimiento convencional de GNSS se deteriora, incluidos cañones urbanos, zonas con vegetación densa, instalaciones industriales y lugares afectados por interferencias intencionadas de radiofrecuencia.
Xona también apunta a una precisión horizontal nativa de aproximadamente 2 centímetros, una precisión vertical de unos 4 centímetros y una precisión temporal inferior a 10 nanosegundos. Estas cifras siguen siendo objetivos de rendimiento de la empresa y no resultados certificados por la FCC. La autorización del organismo cubre el uso del espectro y la protección frente a interferencias, no la validación de la precisión, seguridad o fiabilidad del servicio comercial.
La aprobación de la FCC incluye límites de despliegue
La autorización cubre la red prevista de 258 satélites de Xona, pero no permite el despliegue inmediato de toda la constelación.
La FCC ha autorizado inicialmente a la compañía a lanzar y operar 16 satélites. Xona deberá presentar una evaluación actualizada sobre desechos orbitales y recibir una autorización adicional antes de desplegar las naves restantes.
La autorización también establece plazos de despliegue. Xona deberá colocar en órbita al menos la mitad de la constelación autorizada antes de julio de 2032 y completar el despliegue antes de julio de 2035.
La protección frente a interferencias sigue siendo una condición central de la licencia. Xona deberá detener inmediatamente las transmisiones si Pulsar provoca interferencias perjudiciales en GPS, sistemas de navegación aérea u otros usuarios autorizados del espectro.
Estas condiciones reflejan la especial sensibilidad del espectro de banda L. Las señales de navegación respaldan operaciones aéreas, redes de telecomunicaciones, transacciones financieras, sistemas militares, servicios de emergencia e infraestructuras nacionales. Incluso un servicio comercial técnicamente prometedor debe demostrar que puede coexistir de forma segura con esos usuarios establecidos.
Pulsar-0 valida la señal
Xona lanzó Pulsar-0, su primera nave espacial de clase de producción, en junio de 2025 para probar en órbita la arquitectura de señales de la compañía.
Durante su primer año, el satélite completó más de 350 pases de transmisión en cuatro continentes. Xona también recopiló aproximadamente 22 terabytes de datos de observabilidad GNSS, completó cuatro importantes actualizaciones de software en órbita y demostró el seguimiento de señales con más de una docena de receptores comerciales.
Estas pruebas fueron especialmente importantes para la solicitud presentada ante la FCC, ya que Xona debía demostrar que una señal de navegación considerablemente más potente podía operar cerca de frecuencias GNSS establecidas sin provocar interferencias inaceptables.
El satélite también permitió a fabricantes de receptores y potenciales clientes evaluar Pulsar mediante señales reales, en lugar de depender exclusivamente de simulaciones de la constelación.
Seis satélites previstos para octubre
Xona se prepara para lanzar seis satélites adicionales en una misión compartida de SpaceX programada para octubre de 2026.
Se espera que dos naves utilicen plataformas satelitales diseñadas y fabricadas en las nuevas instalaciones de producción de Xona en Burlingame, California. Las cuatro restantes fueron desarrolladas mediante la colaboración de fabricación de la compañía con el productor belga de satélites Aerospacelab.
La planta de Burlingame, inaugurada en abril de 2026, está destinada a respaldar la producción de los satélites restantes necesarios para completar la constelación Pulsar. Xona también mantiene operaciones de ingeniería y desarrollo en Montreal.
Ampliar este sistema de fabricación será tan importante como demostrar el funcionamiento de la propia señal. Un servicio global de navegación LEO requiere muchos más satélites que una constelación GNSS convencional en órbita terrestre media, ya que cada nave cubre una superficie menor y permanece visible desde una ubicación determinada durante menos tiempo.
Los servicios de sincronización podrían llegar primero
Xona espera que sus primeras aplicaciones comerciales se centren en la sincronización precisa, en lugar de en una navegación global continua.
Las redes de telecomunicaciones, las instituciones financieras, las infraestructuras eléctricas y los centros de datos requieren referencias temporales precisas para sincronizar equipos, transacciones y sistemas distribuidos. Estos usuarios podrían beneficiarse de Pulsar antes de que la constelación sea lo suficientemente grande como para proporcionar cobertura de posicionamiento ininterrumpida en todo el mundo.
La compañía espera que la cobertura temporal sea más persistente cuando estén operativos aproximadamente 16 satélites. La navegación global continua requerirá una parte considerablemente mayor de la constelación prevista de 258 satélites.
Esta estrategia comercial por fases resulta técnicamente lógica. Los usuarios de servicios de sincronización pueden obtener valor de pases satelitales intermitentes o disponibles regionalmente, mientras que los servicios de navegación para vehículos, aeronaves, máquinas autónomas y dispositivos móviles requieren que varios satélites permanezcan visibles de forma continua.
Análisis técnico
La decisión de la FCC es importante porque el acceso al espectro, y no la fabricación de satélites, podría haber sido el obstáculo más difícil de superar para Xona.
La construcción de un pequeño satélite LEO ya no es algo excepcional. Transmitir una potente señal de navegación propia junto a las frecuencias GPS es mucho más complejo, porque cualquier interferencia podría afectar a sistemas críticos para la seguridad y la defensa nacional.
Sin embargo, la autorización regulatoria no elimina los riesgos técnicos y comerciales restantes.
Xona todavía debe fabricar y lanzar cientos de naves espaciales, mantener información precisa sobre órbitas y relojes, construir una infraestructura terrestre fiable y convencer a los fabricantes de receptores para que admitan una señal de navegación que no está operada por un gobierno nacional.
La compatibilidad de los receptores será especialmente importante. Una actualización de firmware puede ser técnicamente posible para algunos chipsets GNSS modernos, pero la adopción a gran escala dependerá del rendimiento de las antenas, el diseño de la etapa de radiofrecuencia, las condiciones de licencia y el respaldo de grandes fabricantes de semiconductores y equipos.
Por ello, la oportunidad más sólida a corto plazo podría estar en los servicios de sincronización resiliente y el posicionamiento industrial especializado, más que en una sustitución inmediata del GPS en dispositivos de consumo.
Pulsar podría adquirir especial valor en agricultura de precisión, maquinaria autónoma, topografía, telecomunicaciones y aplicaciones de defensa, donde el rendimiento centimétrico, la rápida convergencia y la resistencia a interferencias justifican el coste de añadir otra fuente de señal.
La interpretación más realista no es que Xona esté construyendo un sustituto del GPS. Está desarrollando una capa comercial de navegación que podría hacer que los equipos GNSS existentes sean más precisos, resistentes y verificables. Ese papel complementario podría acabar teniendo más valor comercial que intentar desplazar a las constelaciones gubernamentales.
Acerca de Xona Space Systems
Xona Space Systems es una empresa privada de navegación por satélite fundada en 2019 y con sede en Burlingame, California, además de contar con operaciones de ingeniería en Montreal.
La compañía está desarrollando Pulsar, una constelación comercial LEO de posicionamiento, navegación y sincronización, actualmente planificada en torno a 258 satélites que operarán a aproximadamente 1.080 kilómetros de altitud.
Xona anunció una ronda de financiación Serie C de 170 millones de dólares en marzo de 2026 para acelerar el despliegue de la constelación y ampliar la fabricación de satélites. La ronda fue liderada por Mohari Ventures Natural Capital y contó con la participación de Craft Ventures, ICONIQ, Woven Capital, NGP Capital, Samsung Next y Hexagon.
La empresa ya había anunciado 92 millones de dólares en financiación adicional en junio de 2025. También ha conseguido más de 20 millones de dólares en contratos gubernamentales firmados, incluido un programa de 4,65 millones de dólares con el Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, centrado en capacidades comerciales resilientes de posicionamiento y sincronización.
Xona afirma que Pulsar está siendo diseñado para ofrecer una intensidad de señal hasta 100 veces superior a la del GPS convencional, una precisión de posicionamiento horizontal de hasta 2 centímetros y una precisión temporal inferior a 10 nanosegundos.
Fuente: www.xonaspace.com




